Rapa Nui, mi isla querida

¡Iorana amig@s!

No sé si os habréis ya dado cuenta, mmm… bueno, os debo confesar una cosa… que… que ¡estoy enamoradaaaa! sí, lo reconozco, locamente enamorada, hasta las trancas….

Mi amor se llama “Rapa Nui”, más conocida en occidente por Isla de Pascua. Los que me conocéis ya sabéis que soy hija adoptiva de este paraíso, situado en medio del océano Pacífico, a más de 3000 Km. de Chile y a más de 4000 Km. de la Polinesia Francesa. Este pedacito de tierra volcánica, de apenas 164 Km2, emerge del océano con toda su Energía y esplendor, lo que allí llaman el “Mana”,  y os aseguro que es algo muy potente, a mi de hecho, ya me ha hecho volver 6 veces, y eso que, cuando no viajo, vivo en la otra punta del mundo, pero cuando el corazón tira, no importan las distancias!

Aparte del lugar en sí, que, desde mi humilde punto de vista, posee una belleza excepcional enmarcada en un entorno natural que lo hace único en el mundo, su gente es también un punto importante a tener en cuenta. Los rapanui son gente muy orgullosa de su cultura, de su tierra y de sus orígenes maoríes, y  gracias a ello han sobrevivido todos estos años en medio de la inmensidad del océano y del aislamiento al que se ven sometidos. Aislamiento que por un lado es involuntario, pero por otro, es en gran parte el culpable de la magia y el misterio que hacen único en el mundo a este maravilloso pedazo de tierra.

Después de visitar la isla durante los últimos 5 años, si si, lo habéis leído bien: 5 años! …puedo afirmar que tengo grandes amig@s allá, bueno, más que amigos, son como mi segunda familia, mi mama rapanui es única donde las haya, su fuerte carácter, su espíritu luchador, su constante trabajo y su energía positiva la hacen para mi ser un ejemplo a seguir, se ha hecho un hueco en el que es respetada y admirada por toda la comunidad rapanui, y también por muchos que no lo somos.

Os podría contar muchas cosas de la historia de la isla pero esto lo podéis encontrar en Internet, así que prefiero contaros algunas experiencias propias, fruto de la convivencia con la gente de la isla y con sus costumbres….

Para empezar os diré que mi mama rapanui no vive en Hanga Roa, que es el nombre que recibe de la capital de la isla, ella vive en la costa norte de la isla, en el campo, a primera linea de mar, rodeada de ruinas rapanui, caballos y volcanes….  allí os aseguro que he visto los amaneceres y ocasos más bellos de mi vida, puro Mana!

Pues bien, allà en esa casa situada en la costa norte, aislada dentro del aislamiento, cuando fui por segunda vez a la isla, hace ya 5 años, me quedé conviviendo una temporada con ella. No había ni agua corriente ni luz, tan solo un pequeño generador que funcionaba con gasolina. Para ducharnos, lavar la ropa o cocinar, usábamos agua de la lluvia que almacenábamos en unos barriles azules, situados estratégicamente, donde terminaba el tejado de uralita de la casa, que ella misma había construido con sus propias manos con la ayuda de su familia. El baño era una letrina al aire libre, con vistas espectaculares del océano, como soy tortuga, para mi no fue necesario ir allí, puesto que estoy acostumbrada a hacer mis necesidades dentro del mar, que pasa? en esta vida hay que hablar de todo, y si hay que ser un poco escatológico no pasa nada 🙂

Por las noches de banda sonora tenemos el océano y como techo, la Vía Láctea, que más se puede pedir?! Una vez, una buena amiga me dijo que “la felicidad son momentos” y estoy totalmente de acuerdo, a mi estos momentos me los da el viajar, el compartir experiencias con gente de culturas lejanas, como mi mama rapanui, y sobretodo el no dejar de aprender de la vida, no perdáis nunca la curiosidad amig@s!

Voy a escribir más posts sobre la isla de mi corazón, pero por hoy no me enrollo más, como introducción para que os hagáis una idea de lo que ese sitio representa para mi es suficiente 😉

Para despedirme lo haré, como siempre con un par de frases que me inspiran y espero que a vosotr@s también os inspiren:

“El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página”. – San Agustín 

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”. – Mark Twain

¡Hasta pronto amig@s!

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